The Big ‘G’: de Google a Galactus

La búsqueda en Google está cambiando de manera profunda y rápida. Y no para bien, al menos para quienes viven del tráfico.
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Un nuevo análisis de Ahrefs confirma lo que muchos editores venían intuyendo desde hace meses: las AI Overviews (los resúmenes generados por inteligencia artificial que Google coloca en la parte superior de los resultados) están absorbiendo una parte creciente de los clics que antes llegaban a las páginas web.

Los datos son contundentes

Según el estudio actualizado, la presencia de una AI Overview reduce la tasa de clics en torno a un 58 %. Es una caída muy superior a la que Ahrefs había medido en abril de 2025, cuando el impacto se situaba en el 34,5 %. No solo no se ha corregido el efecto con el tiempo: se ha intensificado.

El análisis compara datos de diciembre de 2023, cuando este tipo de respuestas aún no estaban desplegadas, con diciembre de 2025, momento en el que las AI Overviews ya se muestran de forma habitual en muchos países y consultas informativas. Para ello se estudiaron unas 300.000 palabras clave, divididas entre búsquedas que hoy activan vistas con IA y otras similares que no lo hacen, utilizando datos agregados de Google Search Console.

La diferencia es clara. En 2023, el primer resultado orgánico para búsquedas informativas tenía un CTR medio cercano al 7,6 %. Dos años después, incluso sin IA, ese porcentaje ya se había reducido hasta alrededor del 3,9 %, en parte por la acumulación de módulos en la SERP. Pero cuando entra en juego una AI Overview, el desplome es mucho mayor: el CTR cae hasta el 1,6 %. Es ahí donde aparece ese 58 % de pérdida de clics.

No es un fenómeno limitado a la primera posición

La caída no solo afecta a las páginas que aparecen en primer lugar como resultado de la búsqueda. Las posiciones siguientes también pierden tráfico, aunque de forma menos brusca. El resultado final es que hay menos clics para repartir. Google responde dentro de Google. El usuario lee, se va y no necesita entrar en ningún sitio más.

Esto refuerza una tendencia que ya estaba en marcha: la conversión de la búsqueda en un entorno cada vez más “zero-click”. La IA reformula contenidos de terceros, los presenta como respuestas completas y reduce la necesidad de acudir a la fuente original. Todo ello sin que los editores tengan una capacidad real de decidir si quieren o no formar parte de ese sistema.

El problema no es solo tecnológico

También es económico. Y estructural. La pérdida de tráfico afecta directamente a modelos basados en publicidad, visibilidad y volumen. Menos visitas significan menos ingresos y menos margen para sostener redacciones, equipos y proyectos informativos. La IA no llega en un momento de fortaleza del sector, sino en uno de debilidad acumulada.

El estudio de Ahrefs coincide además con otros análisis independientes que apuntan en la misma dirección: a medida que Google perfecciona sus resúmenes con IA, retiene más atención y más audiencia, mientras la web abierta pierde peso. La promesa inicial de que estas herramientas servirían para “enviar tráfico de mayor calidad” no se refleja, al menos por ahora, en los datos.

El mensaje que dejan las cifras es incómodo pero difícil de ignorar. Posicionar bien ya no garantiza visitas. Y confiar el futuro de un medio o de un proyecto editorial a Google es cada vez más arriesgado. La búsqueda sigue siendo central, pero ya no es un canal neutral. Es un intermediario que responde, decide y se queda con una parte creciente del valor.

Ante este escenario, muchos editores empiezan a asumir que la salida no pasa por optimizar un poco más, sino por depender un poco menos. Construir marca. Relación directa. Comunidades. Suscripciones. Todo lo que no puede resumirse en un bloque generado por IA.

Porque, a día de hoy, la ecuación es sencilla: la inteligencia artificial en la búsqueda no está trayendo más tráfico. Está quedándose con él.